Im-prescindible

Im_prescindible_la fe mueve montañas

No se si habrán experimentado ustedes alguna vez esa desagradable sensación de sentirse del todo prescindibles.

Suele pasar en reuniones de amigos o familiares varios, y, de tarde en tarde en alguna situación laboral.

Suele ser esta última la que peor me sienta con diferencia. Tal vez porque con la familia ya estoy acostumbrado, o quizás, porque soy bueno en mi trabajo y estas situaciones me las tomo como una afrenta personal.

Se que no debería, ya saben, negocios son negocios, y, como diría Sir Michael Caine, «No es nada personal».

Pero no es así.

Quizás sea porque me involucro en cada proyecto más de lo que debiera, tal vez porque doy más de lo que recibo, acaso sea porque (como ya dije anteriormente) soy muy bueno en lo que hago y pienso erroneamente que el buen hacer será recompensado …

Después de tantos años debería haber aprendido, y, sin embargo, aquí estoy otra vez, viendo como el calendario arranca días inexorablemente y amenaza con exportarme fuera del huevo una vez más.

Pero esta vez va a ser diferente.

No tengo todavía las respuestas correctas, y, si me apuran, tampoco se las preguntas adecuadas (nunca se me dio bien esto del mundo) pero algo he/ha de cambiar. No sólo es una necesidad y un deseo … es algo más que no acierto a describir … es casi una presencia física que dicta el camino con una seguridad que no había conocido antes.

La fe mueve montañas y por primera vez me aferro a ella como un náufrago que de pronto siente la arena bajo sus pies.

La certeza de algo que no existe todavía es una difusa barrera cuántica que necesito asaltar.

Pero no quiero que esto se convierta en un alegato metafísico sobre nada en particular. Tomarlo como una simple reflexión de un navegante que golpea su brújula con un dedo para cerciorarse de que apunta correctamente en la dirección deseada.

Quizás sólo necesito un grano de mostaza …